jueves, 2 de junio de 2016

Erik Jan Hanussen. El mentalista de Hitler.



  

 
  El personaje que nos ocupará esta vez es uno de esos que indefectiblemente pasaron desapercibidos pero que partieron de la nada, llegaron a lo más alto y fenecieron cual castillo de naipes. Nacido en Moravia Hanussen comenzó su andadura en el circo dando espectáculos psicológicos para abrir más tarde un gabinete de videncia en Praga. Detenido por embaucador en una ocasión facilitó a la policía el paredero de un asesino buscado por las fuerzas del orden y ya en un juicio posterior por farsante y estafador, Hanussen en mitad del juicio desafió al juez a una prueba a todas luces palmaria. Describió, facha y guisa de un ladrón buscado por la policía, ubicación e intenciones del mismo y.... correcto los agentes dieron en el clavo con un hombre vestido tal y como atestiguaba Hanussen, dispuesto a huir en un tren y con un maletín lleno de dinero. Acusado de fraude pero catapultado a la fama recala en Berlín en donde su paso por distintos cabarets le granjearán suculentas ofertas haciéndose millonario. Sea como fuere Hanussen se convertiría en una estrella del rock. Un individuo reclamado, adulado y reconocido en la alta sociedad berlinesa y no contento editaría sus propias revistas de parapsicología. Ahí era nada para lo que fue en su día: Un pelagatos.


  Erich Rohm el malogrado Rohm, homosexual para más señas y jefe indiscutible de las SA o tropas de asalto antecesoras de las SS da con él y se lo presenta a Hitler a Hess y a Goebbles. Era el año 1931. Famoso sin cuento y a maravilla logra subyugar a un no muy creyente en estas lides hasta entonces Hitler, al cual seduce afirmando pronto llegaría a ser el líder indiscutible de la Gran Alemania. Casualidades o no, Hitler hasta entonces había ejercido la política en encendidos discursos no exentos de ariosofía y locura racial. Una locura racial que para entonces y, a decir verdad, la inmensa mayoría de los países ya habían dado por poco válidas o cuando menos por imposibles. Es entonces cuando precisamente en el año 1932 Hitler obtiene su pasaporte alemán, ergo puede ejercer la política y llegar a canciller. La profecía de Hanussen parece que iba tomando forma....

     Como bien he dicho antes, Hanussen se había convertido en un showman. Sus emolumentos suben como la espuma y sus consultas en una depresión alemana más que notable se elevaban a más de 200 marcos cuando en realidad un obrero cobraba 120 marcos mes. Empieza a intimar con el partido nazi, a prestar dinero a Goering, Goebbles, Hitler y demás adláteres para la causa Nacionalsocialista, posee un yate enorme, dilapida fortunas en fiestas de sociedad y se construye un palacio. El Palacio del Ocultismo donde daría largas sesiones parapsicológicas.

   
  Alguien a estas alturas preguntará si los nazis a veces eran tontos y yo le responderé que sí. Como todo gran imperio, son tantos los fuegos que aplacar que definitivamente hay veces que las pequeñas se les escapan haciendo un soberano ridículo. Hanussen era judío y nadie lo sabía. No sólo eso. Había contraído tres veces nupcias bajo el rito judío y luego fue fama que aquellas damiselas se habían incorporado al judaísmo bajo tal fin. Se llamaba en realidad, Hermann Steinschneider y mudó de identidad a la de Erik Jan Hanussen haciéndose pasar por noble aristócrata danés. Y es que es raro encontrar cualquier historia nazi sin componente racial.

      Un mal día para Hanussen en una reunión de la alta sociedad berlinesa, el mentalista se autohipnotizó en alarde brujeril ante el respetable y la que soltó fue esta:

“Veo quemarse una gran casa. Una multitud camina, hay un gran gentío en las calles, es una noche desgarrada por el fuego, veo antorchas encendidas, hogueras de alegría y la cruz gamada se mueve como un gran remolino de fuego, es sin duda la llama de la liberación alemana, y las llamas salen por la ventana, una gran cúpula se viene abajo, y se hundirá todo el edificio, es sin duda la cúpula del Reichstag que arde en la noche”.

     Casi nada...... Había destapado de lleno el plan de Hitler y sus acólitos para incendiar el Reichstag y de forma sucinta endilgarle el muerto a un descamisado holandés comunista que pasaba por allí. Fuese verdad que Hanussen lo supiera o no sus dotes adivinatorias se habían tornado extraordinariamente agudas. Y es que era temeridad que un individuo con o sin información anterior supiera en realidad la singladura del Reich. En mi opinión se lo había dicho antes un pajarito y en segunda opinión creo que le estaba tomando el pelo a la concurrencia fingiéndose autohipnotizado.

      Poco duró el pobre Hanussen. Su Palacio fue clausurado, sus bienes embargados, sus consultas prohibidas y un pelotón de las SA le metió un tiro en la cabeza dejándolo abandonado en un bosque a las afueras de Berlín. Y es que se pasó mucho de listo...... era el 24 de Marzo de 1933 y para mayor gloria de Hanussen el vaticinio de que Hitler iba a ser elevado a la Cancillería del Reich se había producido el 30 de Enero de ese mismo año. Dos meses antes de su muerte. La suerte de millones y millones de personas en todo el mundo estaba echada.

       Erik Jan Hanussen fue ese individuo que con un aspecto espectral a camino entre Bogart y Bela Lugosi o Chistopher Lee se apuntó al carro del nazismo. Y es que el nazismo necesitó de albañiles, ingenieros, fontaneros, cocineros, sastres y como no......... videntes y todos adictos al Reich. Sea lo que fuere el nuevo orden así lo exigía y menos mal que duró solo 12 años y no 1000 como Hitler preconizó.....